Desde el momento en que nacemos hasta una edad alrededor de los 30, nuestros músculos están habilitados para aumentar en tamaño y fuerza. Pero en algún momento después de los 30s, el desarrollo de masa y función muscular se detiene y/o deteriora. La causa probable es la sarcopenia relacionada con la edad o sarcopenia por envejecimiento. Personas físicamente inactivas pueden perder tanto como 3 a 5% de masa muscular por década después de los 30 años y entre 1 y 2% anual después de los 50. Incluso siendo activos, tendremos pérdidas de músculo.

 

Leer más…

Con el paso de los años nuestro organismo deja de metabolizar eficientemente las proteínas, un fenómeno que se ha denominado ”resistencia anabólica”, resultando en una condición llamada Sarcopenia, o pérdida paulatina de masa muscular, afectando la calidad de vida por restricción en movilidad, riesgo aumentado de accidentes y fracturas por caídas en edad avanzada, con peligro de muerte. Se trata de una inhabilidad para absorber los aminoácidos provenientes de las proteínas dietarias, en particular y más grave aún, los aminoácidos esenciales, o sea aquellos que no podemos sintetizar y deben ser adquiridos a través de los alimentos. La presente revisión ilustra este fenómeno y soluciones para prevenirlo o mitigarlo, vea a continuación cómo, de manera eficiente y sin asumir esfuerzos fatigantes, a los que no está acostumbrada una persona sedentaria, puede integrar la actividad física y la ingesta de proteína en la cantidad, tipo y momento del día adecuados para mantener su estado físico.

 

Vea un resumen de la revisión científica aquí

La ingesta de proteína conjuntamente con carbohidratos optimiza la absorción de proteína.

En un artículo publicado el 01/10/2006 en American Journal of Physiology, se documenta un estudio realizado en 19 sujetos sanos con la infusión de insulina en músculo, simulando las condiciones metabólicas normales tras la ingesta de carbohidratos, en el que se concluye que la hiperinsulinemia fisiológica puede estimular la síntesis de proteína muscular, en razón a que incrementa tanto el flujo sanguíneo como la disponibilidad y transferencia de aminoácidos al músculo.

 

Leer más…

Si su meta principal es el desarrollo muscular, ingiera una proteína de rápida digestión (al menos 25 gr de proteína) dentro de los 15 minutos después de terminar el entrenamiento. Y si quiere mejorar su experiencia, podría beber una segunda dosis de proteína de rápida digestión 2 a 3 horas después de la primera.

Leer más…

La ingesta diaria de proteína depende de varios factores, tales como su peso, su objetivo (condición atlética, ganancia muscular o pérdida de grasa, evitar pérdida de masa muscular con la edad), ser activo físicamente o no, e incluso si usted está en embarazo. El siguiente artículo ilustra las cantidades de proteína adecuadas a estos factores. 

Leer más…

La ingesta de proteína de suero de leche posterior a entrenamientos con ejercicios de resistencia, incrementa la síntesis de proteína en músculos esqueléticos proporcionalmente a la dosis de proteína ingerida. 

 

Leer más…

El efecto de la insulina en la síntesis de proteína de músculos esqueléticos es modulado por cambios inducidos por la insulina en el flujo sanguíneo y la disponibilidad de aminoácidos


Satoshi Fujita
Blake B. RasmussenJerson G. CadenasJames J. Grady, and Elena Volpi

Am J Physiol Endocrinol Metab. 2006 Oct; 291(4): E745–E754.

RESUMEN

La insulina promueve el anabolismo muscular, pero no está todavía claro si estimula la síntesis de proteínas musculares en los seres humanos. La hipótesis es que la insulina puede aumentar síntesis de proteínas musculares sólo si aumenta la disponibilidad de aminoácidos del músculo. Medimos la proteína muscular y metabolismo de aminoácidos, utilizando metodologías de isótopos estables en 19 sujetos sanos jóvenes al inicio y durante la infusión de insulina en una pierna a Dosis baja (LD, 0.05), intermedia (ID, 0,15), o alta (HD, 0.30 ml−1 mU·min−1·100). Insulina fue infundida localmente para inducir la hiperinsulinemia muscular dentro de un rango fisiológico minimizando los efectos sistémicos. Proteína y la cinética del aminoácido a través de la pierna fueron evaluados utilizando isótopos estables y biopsias del músculo. La LD no afectó el suministro de fenilalanina al músculo (−9 ± 18% cambio sobre la línea de base), síntesis (16 ± 26%), degradación o balance neto de proteínas musculares. El ID aumentó (P < 0.05) entrega de fenilalanina (+ 63 ± 38%), síntesis de proteínas musculares (+157 ± 54%) y balance de proteína neta, sin cambio en degradación. El HD no cambió transferencia de fenilalanina (+ 12 ± 11%) o síntesis de proteínas musculares (+ 9 ± 19%) y redujo la degradación reducida de proteína muscular (−17 ± 15%), mejorando así el balance de proteína de músculo neto pero en menor grado que el ID. Cambios en la síntesis de proteínas musculares fueron fuertemente asociados con cambios en el flujo de sangre muscular y en transferencia y disponibilidad de fenilalanina. En conclusión, la hiperinsulinemia fisiológica promueve síntesis de proteínas musculares al aumentar el flujo sanguíneo muscular, transferencia y la disponibilidad de aminoácidos.

CONCLUSION

En resumen, el estudio indica que en individuos jóvenes sanos, la hiperinsulinemia fisiológica puede estimular la síntesis de proteínas musculares dado que aumenta el flujo sanguíneo,  la transferencia y la disponibilidad de aminoácidos al tejido muscular. Así la perfusión muscular parece ser un factor crítico en la regulación de la insulina en el balance degradación/síntesis de proteína muscular. Esto puede ser un tema importante en ciertas condiciones como la diabetes o el envejecimiento, ya que la entrega de aminoácidos podría no aumentar durante la hiperinsulinemia debido a una disminución de la respuesta vasodilatadora a la insulina.

Puede revisar el artículo completo en el siguiente link

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2804964/